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domingo, 22 de abril de 2012

¿El veneno de caracol puede matar?

En efecto. Concretamente, son muy peligrosos los llamados caracoles cono (del género Conus), unos gasterópodos marinos tropicales aparentemente inofensivos que clavan sus dientes como arpones en sus presas y les inyectan venenos paralizantes compuestos por una mezcla potente de cien a doscientas neurotoxinas diferentes. Además, se ha comprobado que estos predadores cambian y refinan constantemente sus venenos para atacar de manera cada vez más precisa los sistemas neuromusculares de sus presas. Dos biólogos evolutivos de la Universidad de Michigan (EE UU) demostraron hace poco que el veneno de estos animales cambia aceleradamente gracias a una duplicación rápida y continua de genes a lo largo de los últimos once millones de años. Así evitan que sus presas se vuelvan resistentes con el paso del tiempo.

La especie más letal es el cono geógrafo (Conus geographus), oriundo de los arrecifes del Índico y del Pacífico. Su veneno no tiene antídoto. Paradójicamente, entre sus toxinas se han encontrado proteínas que, una vez aisladas, tienen un enorme potencial analgésico, hasta 10.000 veces más potente que la
morfina.

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