Un equipo de arqueólogos estadounidenses ha encontrado los calendarios astronómicos mayas más antiguos de los que se tiene constancia grabados en piedra en las paredes de un edificio en Xultún (Guatemala), según publica hoy la revista Science.
Los jeroglíficos datan del siglo IX, lo que implica que son varios siglos más antiguos que los Códices Mayas, registrados en libros de 1300 a 1521. Y representan cifras de cálculos ligados a las fases lunares, un calendario ceremonial de 260 días, un calendario solar de 365 días, y cálculos con los ciclos anuales de los planetas Marte (780 días), Venus (584 días) y Mercurio, según ha explicado el arqueólogo William Saturno, de la Universidad de Boston (EE UU), que dirigió la expedición y excavación. Según el investigador, “parece un episodio de televisión de la serie Big Bang Theory, un problema matemático geek que los mayas pintaron en la pared, que usaban como si fuera una pizarra”.
En los muros también aparecen hombres ataviados con uniformes negros y con una medalla colgada alrededor de sus cuellos. De hecho, el mural es la primera muestra de arte maya encontrada en las paredes de un edificio. La vegetación mantuvo cubiertos los yacimientos hasta 2010, cuando un estudiante discípulo de William Saturno la destapó. En aquel momento se organizó una exploración, que patrocinó la National Geographic Society. "Por primera vez hemos podido ver las anotaciones un escriba, cuyo trabajo era el de guardar los datos en la comunidad maya", explica Saturno.
Los grabados muestran que, contrariamente a las creencias populares, no hay ningún indicio de que el fin del mundo coincidirá con el fin del año 2012, añade el científico. "Los antiguos mayas predijeron que el mundo continuará y que en 7000 años las cosas serán exactamente cómo eran entonces", concluye.
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viernes, 11 de mayo de 2012
Apagón atómico en Japón
Japón ha quedado sumido en el apagón atómico completo con la detención, por revisión, del último reactor nuclear activo en Japón, el número 3 de la planta de Tomari (Hokkaido, norte), tras la crisis en la central de Fukushima.
La operadora de la central de Tomari, Hokkaido Electric Power, ha comenzado el proceso para parar el último reactor activo de la planta que quedará completamente apagado a lo largo del día de hoy, con lo que Japón ya no contará con ninguna de las 54 unidades atómicas que tenía en funcionamiento antes del accidente.
Desde que el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 arrasara el noreste del país y provocara la peor crisis nuclear en la central de Fukushima Daiichi, Japón ha procedido a la parada paulatina, por revisión o seguridad, de todos sus reactores nucleares.
Tras el inicio de la crisis, Japón, que antes del accidente dependía en cerca de un 30% de la energía nuclear, impuso nuevas pruebas de resistencia a los reactores para determinar su seguridad en caso de que se produjera una catástrofe natural similar a la de marzo.
En este sentido, el principal objetivo del Gobierno es poder reiniciar los reactores nucleares que hayan superado los test, ante la preocupación de que se produzca una falta de suministro energético sobre todo en el caluroso verano nipón, cuando se espera que la demanda alcance su tope.
Para poder reiniciar los reactores, el Gobierno del primer ministro, Yoshihiko Noda, pretende contar con el apoyo de las regiones y ciudades que acogen las centrales y que por el momento se han mostrado reacias a la reactivación e incluso, como en el caso de Osaka, tercera ciudad del país, proclives a su desmantelamiento.
Los japoneses han salido a la calle hoy para pedir el fin de las centrales nucleares. | Efe
Para poder cubrir la demanda sin energía nuclear en ciudades como Tokio, cuya zona metropolitana cuenta con más de 30 millones de habitantes, las operadoras eléctricas han potenciado el uso de las plantas térmicas, lo que ha supuesto un incremento del gasto en la importación de crudo y gas licuado.
El aumento de las importaciones, sobre todo en el sector de los hidrocarburos, ha afectado de manera directa a la balanza comercial del país, que en enero de 2012 registró su mayor déficit en los últimos 33 años.
La operadora de la central de Tomari, Hokkaido Electric Power, ha comenzado el proceso para parar el último reactor activo de la planta que quedará completamente apagado a lo largo del día de hoy, con lo que Japón ya no contará con ninguna de las 54 unidades atómicas que tenía en funcionamiento antes del accidente.
Desde que el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 arrasara el noreste del país y provocara la peor crisis nuclear en la central de Fukushima Daiichi, Japón ha procedido a la parada paulatina, por revisión o seguridad, de todos sus reactores nucleares.
Tras el inicio de la crisis, Japón, que antes del accidente dependía en cerca de un 30% de la energía nuclear, impuso nuevas pruebas de resistencia a los reactores para determinar su seguridad en caso de que se produjera una catástrofe natural similar a la de marzo.
En este sentido, el principal objetivo del Gobierno es poder reiniciar los reactores nucleares que hayan superado los test, ante la preocupación de que se produzca una falta de suministro energético sobre todo en el caluroso verano nipón, cuando se espera que la demanda alcance su tope.
Para poder reiniciar los reactores, el Gobierno del primer ministro, Yoshihiko Noda, pretende contar con el apoyo de las regiones y ciudades que acogen las centrales y que por el momento se han mostrado reacias a la reactivación e incluso, como en el caso de Osaka, tercera ciudad del país, proclives a su desmantelamiento.
El aumento de las importaciones, sobre todo en el sector de los hidrocarburos, ha afectado de manera directa a la balanza comercial del país, que en enero de 2012 registró su mayor déficit en los últimos 33 años.
Detectan alta radiación en varios colegios a 60 kilómetros de Fukushima
Un grupo ciudadano ha denunciado la presencia de altos niveles de radiación en algunos puntos de más de 20 escuelas de la ciudad de Koriyama, a 60 kilómetros de la accidentada central nuclear de Fukushima, según ha informado la agencia Kyodo.
El grupo ha hecho pública la existencia de los llamados 'hot spots' ('puntos calientes') tras obtener documentos de la junta educativa municipal en los que consta que, recientemente, se han detectado altas concentraciones de radiación en al menos 14 colegios de primaria, siete de secundaria y cinco guarderías de la ciudad.
En algunos puntos concretos de estos espacios la dosis anual de radiación acumulada podría alcanzar los 20 milisievert, muy por encima del límite anual de 1 milisievert recomendado por la Comisión Internacional de Protección Radiológica.
Todos los colegios de Koriyama enviaron el pasado abril documentos con resultados de mediciones a la junta educativa después de que ésta les ordenó calcular los niveles de radiación en el aire en torno a cunetas, setos y sumideros de sus instalaciones.
La propia junta levantó el mes pasado una restricción que impedía que los estudiantes jugaran en los patios escolares durante más de tres horas diarias a raíz del accidente de marzo de 2011 en la central nuclear de Fukushima Daiichi.
Aunque los niveles de radiación en patios y aulas de los colegios de Koriyama se miden con regularidad para certificar que son seguros para los menores, una portavoz del grupo ciudadano ha pedido que se restablezca la restricción dada la existencia de tantos 'hot spots'.
El accidente en la central de Fukushima, el peor desde el de Chernóbil en 1986, ha supuesto que las escuelas de la provincia donde se sitúa la planta hayan tenido que llevar a cabo planes especiales de limpieza para evitar que sus estudiantes se vean expuestos a altas concentraciones de radiación.
Esto ha supuesto que muchos centros hayan retirado de sus patios capas de tierra de varios centímetros de espesor, donde podía haberse depositado material contaminado, antes de recubrir de nuevo la superficie con arena limpia.
Más de un año después de la catástrofe en Fukushima, cerca de 80.000 personas que residían en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear siguen evacuadas a causa de la elevada radiactividad.
El grupo ha hecho pública la existencia de los llamados 'hot spots' ('puntos calientes') tras obtener documentos de la junta educativa municipal en los que consta que, recientemente, se han detectado altas concentraciones de radiación en al menos 14 colegios de primaria, siete de secundaria y cinco guarderías de la ciudad.
En algunos puntos concretos de estos espacios la dosis anual de radiación acumulada podría alcanzar los 20 milisievert, muy por encima del límite anual de 1 milisievert recomendado por la Comisión Internacional de Protección Radiológica.
Todos los colegios de Koriyama enviaron el pasado abril documentos con resultados de mediciones a la junta educativa después de que ésta les ordenó calcular los niveles de radiación en el aire en torno a cunetas, setos y sumideros de sus instalaciones.
La propia junta levantó el mes pasado una restricción que impedía que los estudiantes jugaran en los patios escolares durante más de tres horas diarias a raíz del accidente de marzo de 2011 en la central nuclear de Fukushima Daiichi.
Aunque los niveles de radiación en patios y aulas de los colegios de Koriyama se miden con regularidad para certificar que son seguros para los menores, una portavoz del grupo ciudadano ha pedido que se restablezca la restricción dada la existencia de tantos 'hot spots'.
El accidente en la central de Fukushima, el peor desde el de Chernóbil en 1986, ha supuesto que las escuelas de la provincia donde se sitúa la planta hayan tenido que llevar a cabo planes especiales de limpieza para evitar que sus estudiantes se vean expuestos a altas concentraciones de radiación.
Esto ha supuesto que muchos centros hayan retirado de sus patios capas de tierra de varios centímetros de espesor, donde podía haberse depositado material contaminado, antes de recubrir de nuevo la superficie con arena limpia.
Más de un año después de la catástrofe en Fukushima, cerca de 80.000 personas que residían en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear siguen evacuadas a causa de la elevada radiactividad.
El plástico que flota en el océano provoca un 'boom' de insectos marinos
La cantidad de fragmentos diminutos de plástico que flotan en el Pacífico noreste ha aumentado unas 100 veces en las cuatro últimas décadas, según afirman científicos de la Scripps Institution of Oceanography que acaban de culminar una investigación sobre el aumento de estos residuos y sus efectos en los ecosistemas marinos.
Los resultados se publican en la revista 'Biology Letters'. Lo que afirman los oceanógrafos es que esta acumulación de basura plástica afecta a la fauna de múltiples maneras. Un ejemplo serían los casos evidentes de intoxicación y muerte por la ingestión de fragmentos de basura. Pero hay otras consecuencias imprevistas y más complicadas de detectar. Así, las poblaciones de un pequeño insecto marino que nada sobre el agua, una especie de zapatero o planeador pero de agua salada, se han multiplicado de forma insospechada porque los diminutos fragmentos de plástico que hay en el mar le sirven de soporte para poner sus huevos.
Anthony Smith
Los oceanógrafos tomaron muestras de la basura plástica en la superficie del mar y la compararon con las cantidades encontradas en otras campañas que se remontan hasta el año 1972. Hay que tener en cuenta que muchos residuos plásticos que llegan al mar no se hunden y quedan flotando en la superficie. Después, el sol y las olas empiezan a degradarlos y a romperlos en pequeños pedazos, pero no los destruyen del todo sino que los convierten en una lluvia de pequeñísimos trozos de plástico, de tamaños menores a los cinco milímetros, apenas perceptibles a simple vista.
En los últimos tiempos se ha hecho muy conocida la llamada isla de Basura que flota en mitad del Pacífico. Debido a la forma de las corrientes en el océano, hay áreas del Pacífico (y también de otros océanos) donde las aguas permanecen largo tiempo estables.
De esa forma se forman áreas de aguas calmadas con poco intercambio con el resto y donde la basura tiende a acumularse. Todo ello ha sido estudiado desde hace tiempo por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), el organismo público de EEUU dedicado al estudio de las océanos y la atmósfera. La NOAA tiene un apartado en su web dedicado a desmitificar algunas de las leyendas que corren en tormo a estas llamadas islas de basura, de las que se ha dicho que tienen el tamaño de dos veces España y que ocupan el centro del Pacífico.
National Oceanic and Atmospheric Administration
En realidad, segun la NOAA, no hay una isla, sino varias áreas donde los giros oceánicos acumulan basura (especialmente una aguas afuera de California y otra aguas afuera de Japón, en el otro extremo del Pacífico, pero más o menos a la misma latitud). Además, hablar de islas es algo exagerado. Siendo como son tan pequeñas las partículas de plástico, más que hablar de 'islas sólidas' que puedan verse a simple vista desde un barco o fotografiadas vía satélite, hay que referirse a zonas donde el agua es una "sopa cargada de microplásticos" pero tan pequeños que escapan a la vista.
Scripps Institution of Oceanography
Y es ahí donde el equipo de la Scripss Institution of Oceanography ha realizado su trabajo, descubriendo que todos esos plásticos están convirtiéndose en un ecosistema propio. El artículo, diridigo por Miriam C. Goldstein, explica que la intención era ir más allá del estudio del problema de la ingestión de plástico por peces y aves y saber si tenía otros efectos. Y así ha sido, pues han descubierto que esos microplásticos se convierten en un sustrato sólido y flotante en zonas del océano donde no suele haber ese tipo de superficies.
Los expertos trabajaron unos 1.600 kilómetros al oeste de la costa de California, a borde del buque oceanográfico 'New Horizon". Y vieron que las puestas de un insecto que nada en los mares abiertos, 'Halobates sericeus' se han incrementado en gran medida. Goldstein y sus colegas compararon mediciones de la densidad de plásticos realizadas en 1972, 1987, 1999 y 2010 en la zona conocida como Giro Subtropical del Pacífico Norte (frente a California), y descubrieron que en esos 40 años la densidad de basura plástica ha aumentado 100 veces.
Esto ha llevado a que 'Halobates sericeus' aumente su densidad de población y el número de sus puestas según pudieron colegir al comparar las mediciones sobre las poblaciones de insectos que había en 1972-1973 y en 2009-2010. El aumento de 'Halobates' influye, según los investigadores, en las especies que se alimentan de este recurso, como los cangrejos, lo que lleva aparejados nuevos cambios en la cadenas alimenticias marinas y en el intercambio de energía en los ambientes de aguas abiertas.
Como explica Goldstein, normalmente Halobates pone sus puestas sobre plumas, fragmentos de conchas, piedra pómez e incluso grumos de alquitrán. Pero los trozos de plástico flotante se han convertido en un recurso muy abudante y nuevo para ellos. "Hemos podido observar por primera vez que la basura plástica afecta al ciclo vital de un invertebrado marino", afirma la investigadora.
Los resultados se publican en la revista 'Biology Letters'. Lo que afirman los oceanógrafos es que esta acumulación de basura plástica afecta a la fauna de múltiples maneras. Un ejemplo serían los casos evidentes de intoxicación y muerte por la ingestión de fragmentos de basura. Pero hay otras consecuencias imprevistas y más complicadas de detectar. Así, las poblaciones de un pequeño insecto marino que nada sobre el agua, una especie de zapatero o planeador pero de agua salada, se han multiplicado de forma insospechada porque los diminutos fragmentos de plástico que hay en el mar le sirven de soporte para poner sus huevos.
Ejemplar del insecto marino 'Halobates sericeus'
En los últimos tiempos se ha hecho muy conocida la llamada isla de Basura que flota en mitad del Pacífico. Debido a la forma de las corrientes en el océano, hay áreas del Pacífico (y también de otros océanos) donde las aguas permanecen largo tiempo estables.
De esa forma se forman áreas de aguas calmadas con poco intercambio con el resto y donde la basura tiende a acumularse. Todo ello ha sido estudiado desde hace tiempo por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), el organismo público de EEUU dedicado al estudio de las océanos y la atmósfera. La NOAA tiene un apartado en su web dedicado a desmitificar algunas de las leyendas que corren en tormo a estas llamadas islas de basura, de las que se ha dicho que tienen el tamaño de dos veces España y que ocupan el centro del Pacífico.
Gráfico de la NOAA mostrando las corrientes del Pacífico y las zonas de acumulación de basura
Efecto del plástico en los ecosistemas
Miriam C. Goldstein toma muestras durante la expedición
Los expertos trabajaron unos 1.600 kilómetros al oeste de la costa de California, a borde del buque oceanográfico 'New Horizon". Y vieron que las puestas de un insecto que nada en los mares abiertos, 'Halobates sericeus' se han incrementado en gran medida. Goldstein y sus colegas compararon mediciones de la densidad de plásticos realizadas en 1972, 1987, 1999 y 2010 en la zona conocida como Giro Subtropical del Pacífico Norte (frente a California), y descubrieron que en esos 40 años la densidad de basura plástica ha aumentado 100 veces.
Esto ha llevado a que 'Halobates sericeus' aumente su densidad de población y el número de sus puestas según pudieron colegir al comparar las mediciones sobre las poblaciones de insectos que había en 1972-1973 y en 2009-2010. El aumento de 'Halobates' influye, según los investigadores, en las especies que se alimentan de este recurso, como los cangrejos, lo que lleva aparejados nuevos cambios en la cadenas alimenticias marinas y en el intercambio de energía en los ambientes de aguas abiertas.
Como explica Goldstein, normalmente Halobates pone sus puestas sobre plumas, fragmentos de conchas, piedra pómez e incluso grumos de alquitrán. Pero los trozos de plástico flotante se han convertido en un recurso muy abudante y nuevo para ellos. "Hemos podido observar por primera vez que la basura plástica afecta al ciclo vital de un invertebrado marino", afirma la investigadora.
El volcán submarino de El Hierro sigue 'burbujeando' siete meses después
Investigadores del CSIC y del Instituto Geográfico Nacional, con la colaboración de Salvamento Marítimo y de la tripulación del barco 'Salvamar Adhara', han obtenido nuevas imágenes y filmaciones del volcán submarino y del proceso de desgasificación que sigue produciéndose en la zona más somera del edificio volcánico de El Hierro.
Los investigadores han realizado filmaciones repetidas en puntos de control para valorar cualitativamente la evolución del proceso de desgasificación. En estas imágenes, que fueron tomadas el pasado 2 de mayo, se reconocen rocas volcánicas submarinas, algunos conos volcánicos y cráteres.
Las filmaciones, que se vienen realizando de forma sistemática, han permitido al equipo de científicos identificar diferentes tipos de lavas y depósitos volcánicos, así como caracterizar las diferentes zonas del edificio volcánico.
El proceso ha continuado a pesar de que la erupción volcánica submarina que se registraba en el Mar de las Calmas, en la isla de El Hierro, se dio por finalizada, según el comité científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), a principios del mes de marzo de 2012.
Los investigadores han realizado filmaciones repetidas en puntos de control para valorar cualitativamente la evolución del proceso de desgasificación. En estas imágenes, que fueron tomadas el pasado 2 de mayo, se reconocen rocas volcánicas submarinas, algunos conos volcánicos y cráteres.
Las filmaciones, que se vienen realizando de forma sistemática, han permitido al equipo de científicos identificar diferentes tipos de lavas y depósitos volcánicos, así como caracterizar las diferentes zonas del edificio volcánico.
El proceso ha continuado a pesar de que la erupción volcánica submarina que se registraba en el Mar de las Calmas, en la isla de El Hierro, se dio por finalizada, según el comité científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), a principios del mes de marzo de 2012.
viernes, 4 de mayo de 2012
¿La pimienta negra combate la obesidad?
En efecto. Los científicos coreanos Soo-Jong Um y Ji-Cheon Jeong descubrieron hace algún tiempo que la pimienta negra (Piper nigrum) consigue reducir los niveles de grasa en el torrente sanguíneo. Ahora, en un artículo publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, los investigadores explican las bases moleculares del efecto “anti-grasa” de este condimento, que atribuyen a la piperina, la sustancia que le confiere su sabor característico (y picante).
La piperina es un alcaloide que interfiere con la actividad de los genes que controlan la formación de nuevas células grasas. De este modo, acciona una reacción metabólica en cadenaque permite mantener la grasa bajo control. El uso de extractos de pimienta negra, sugieren los autores, podría ayudar a combatir la obesidad y otras enfermedades relacionadas.
La piperina es un alcaloide que interfiere con la actividad de los genes que controlan la formación de nuevas células grasas. De este modo, acciona una reacción metabólica en cadenaque permite mantener la grasa bajo control. El uso de extractos de pimienta negra, sugieren los autores, podría ayudar a combatir la obesidad y otras enfermedades relacionadas.
Groenlandia se derrite, pero no tanto como los peores pronósticos decían
Los cambios en la velocidad en la que el hielo se traslada, en más de 200 glaciares, indica que la contribución de Groenlandia al aumento del nivel del mar en el siglo XXI podría ser significativamente inferior a los límites superiores que algunos científicos creían posible, según un nuevo estudio.
"En los últimos 10 años hemos observado un aumento en la velocidad de los glaciares de alrededor de un 30%", ha afirmado la autora principal del trabajo, que ha sido publicado en 'Science', Twila Moon.
Cuanto más rápido es el movimiento glaciares, más agua vierten en el océano. En estudios previos, los científicos estudiaron la contribución del derretimiento del hielo de Groenlandia al aumento del nivel del mar. Habían considerado varios escenarios. En el primero de ellos, los glaciares duplicarían su velocidad, lo que provocaría un aumento del nivel del mar de 10 centímetros. En el peor escenario, con aumento de la velocidad de los glaciares de hasta 10 veces, el nivel del mar subiría hasta 28 centímetros a finales de este siglo.
En el nuevo estudio, los científicos crearon un registro de los cambios en los glaciares de Groenlandia, mediante la producción de mapas de velocidad, a partir de datos del satélite Radarsat-1, de la Agencia Espacial de Canadá, el satélite alemán TerraSAR-X, y el Advanced Land Observation Satellite, de Japón. Comenzaron con el invierno de 2000-01, y luego repitieron el proceso para cada invierno, hasta el 2010-11. Los hallazgos mostraron que los glaciares no habían aumentado su velocidad tanto como predecían los peores modelos.
"En cierto sentido, esto plantea tantas preguntas como respuestas, ya que demuestra que hay mucha variabilidad", afirma Ian Joughin, un glaciólogode la Universidad de Washington.
En el este, sureste y noroeste de Groenlandia, los glaciares que desembocan en el océano pueden viajar 11 kilómetros, o más, en un año. Sus cambios de velocidad varían, pero, en promedio, la velocidad aumenta en un 28% en el noroeste, y en un 32% en el sureste, cada década.
"En los últimos 10 años hemos observado un aumento en la velocidad de los glaciares de alrededor de un 30%", ha afirmado la autora principal del trabajo, que ha sido publicado en 'Science', Twila Moon.
Cuanto más rápido es el movimiento glaciares, más agua vierten en el océano. En estudios previos, los científicos estudiaron la contribución del derretimiento del hielo de Groenlandia al aumento del nivel del mar. Habían considerado varios escenarios. En el primero de ellos, los glaciares duplicarían su velocidad, lo que provocaría un aumento del nivel del mar de 10 centímetros. En el peor escenario, con aumento de la velocidad de los glaciares de hasta 10 veces, el nivel del mar subiría hasta 28 centímetros a finales de este siglo.
En el nuevo estudio, los científicos crearon un registro de los cambios en los glaciares de Groenlandia, mediante la producción de mapas de velocidad, a partir de datos del satélite Radarsat-1, de la Agencia Espacial de Canadá, el satélite alemán TerraSAR-X, y el Advanced Land Observation Satellite, de Japón. Comenzaron con el invierno de 2000-01, y luego repitieron el proceso para cada invierno, hasta el 2010-11. Los hallazgos mostraron que los glaciares no habían aumentado su velocidad tanto como predecían los peores modelos.
Los científicos no observaron ninguna indicación clara en la nueva investigación, de que los glaciares dejarán de ganar velocidad durante el resto del siglo, por lo que para el 2100 podrían alcanzar, o superar, el aumento previsto del nivel del mar.
El registro mostró un patrón complejo comportamiento. Casi todos los glaciares más grandes de Groenlandia se mueven a velocidades máximas de 9 a 99 metros por año, y sus cambios de velocidad son pequeños, debido a que se mueven lentamente. Por otro lado, los glaciares que terminan en las plataformas de hielo del fiordo, se mueven a una velocidad entre 300 y 1.600 metros al año, pero no ganan velocidad apreciable en una década.En el este, sureste y noroeste de Groenlandia, los glaciares que desembocan en el océano pueden viajar 11 kilómetros, o más, en un año. Sus cambios de velocidad varían, pero, en promedio, la velocidad aumenta en un 28% en el noroeste, y en un 32% en el sureste, cada década.
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